Modelo biológico

Este modelo defiende la idea de que la esquizofrenia tiene una base biológica. Se distinguen varios modelos dentro de éste:

Modelo genético: su idea es que esta enfermedad está condicionada de forma genética. A través de unos estudios se ha llegado a conclusiones como que el riesgo de padecer esquizofrenia aumenta cuando hay familiares que la tienen, o que cuando un niño cuyos padres biológicos tienen esquizofrenia, pero que es adoptado por padres que no la tienen, poseen mayor riesgo de desarrollarla que los niños cuyos padres no la padecen, pero que son adoptados por padres que sí que la han desarrollado. Se puede concluir con lo siguiente después de ver lo anterior: los factores genéticos intervienen en el inicio de la enfermedad, pero no se puede afirmar que determinen su aparición.

Modelos neurológicos: estos modelos se ocupan de estudiar las lesiones estructurales cerebrales que podrían ser causa esta enfermedad. Los datos de dichos estudios señalan una alteración del sistema límbico, aunque también se han encontrado alteraciones en los ganglios basales. Observando diferentes TACs (Tomografía axial computerizada) se ha encontrado una pequeña dilatación de los ventrículos cerebrales laterales en los primeros momentos de la enfermedad, y se mantiene así durante la evolución del trastorno. Eso no ocurre solo en la esquizofrenia, también en otros diagnósticos como el trastorno bipolar.

La resonancia nuclear magnética confirma lo dicho anteriormente, y encuentra además, que el lóbulo frontal está más reducido en tamaño que en la gente normal. Todos estos estudios confirman que al menos en una parte de personas con esquizofrenia aparecen anomalías estructurales en el cerebro. Este grupo que presenta estas alteraciones es el de aquellas personas con más síntomas negativos, mayores déficit neuropsicológicos, y peor respuesta al tratamiento farmacológico. Algunos estudios dicen que los esquizofrénicos pueden haber sufrido una alteración en la formación de su cerebro durante el embarazo, y que no se manifiesta hasta que las estructuras implicadas han madurado completamente, y aparece una fuente de estrés importante. Otros estudios se centran en los mecanismos neuroinmunológicos, planteando la posibilidad de una disminución funcional del sistema inmunológico, de forma que aparecería una infección viril, y que ésta a su vez provocaría lesiones en determinadas áreas cerebrales. También se ha observado que la proporción de personas con esquizofrenia aumenta cuando se ha producido algún tipo de enfermedad generalizada en la sociedad en la época del nacimiento. El que la mayoría de enfermos hayan nacido a finales de invierno y principio de la primavera hace pensar en la idea de un virus (“esquizovirus”) en el origen del trastorno.

Modelo bioquímico: este modelo tiene su base en la eficacia de los neurolépticos, y en la inducción de síntomas psicóticos tras la administración de determinadas sustancias como las anfetaminas o el LSD. Se han detectado disfunciones a varios niveles:

  • Dopamina: hay una hiperactividad de Dopamina debido a un aumento de los receptores. Este modelo solo explica los síntomas positivos de la esquizofrenia.
  • Noradrenalina: se han encontrado niveles elevados de esta sustancia en sangre así como en el líquido cefalorraquídeo, fundamentalmente en aquellas personas con esquizofrenia de tipo paranoide.

Este modelo llega hoy a la conclusión de que la simple hipo/ hiperactividad de un sistema de neurotransmisión no es posible que explique un trastorno tan complejo como la esquizofrenia.

Modelo psicológico

Este modelo estudia las variables cognitivas bajo el paradigma del procesamiento de la información, rasgos de personalidad y estilos de afrontamiento.

Paradigma del procesamiento de la información: estos estudios muestran que el déficit cognitivo es una característica central en el sujeto con esquizofrenia, haciendo que la eficiencia de las respuestas de afrontamiento ante sucesos estresantes queden mermadas. Un elevado estrés provoca una disminución del procesamiento de la información. Los déficit de información han sido demostrados con una prueba tradicional para evaluar atención sostenida (el CPT o test de ejecución continua). Consiste en una tarea de detección de un objeto previamente señalado por el evaluador ante el que la persona debe dar una respuesta (apretar un botón) y no dar respuesta ante la presentación del resto de estímulos. Todos los estímulos aparecen de forma secuencial, constante y aleatoria. La tasa de aparición de los aciertos es baja (entre un 10 y un 25%). Con esta prueba, tanto en niveles fáciles como en difíciles, se ha observado un rendimiento pobre o bajo en personas con esquizofrenia. En hijos de madres con esquizofrenia, personas con alta vulnerabilidad, se ha encontrado que en CPT fáciles, su rendimiento es igual al resto de los niños de su clase, pero si se dificulta la tarea entonces la realizan peor. El mismo resultado se ha obtenido con familiares de primer grado, padres de sujetos con esquizofrenia. Otro resultado obtenido en la investigación es un déficit en algunos pacientes (el 50% aproximadamente) para mantener una disposición sostenida de respuesta, es decir, si se avisa al individuo con 15 segundos de antelación sobre la próxima aparición de un estímulo al que debe dar respuesta, sería lógico pensar que ésto le ayudará a estar preparado para dar una respuesta más rápida cuando el estímulo aparezca; sin embargo no ocurre de esta manera, y se alarga el tiempo de reacción (efecto de cruce). Es como si el sujeto se cansase de esperar, y la señal de aviso perdiese el valor informativo para preparar su respuesta. Este estudio no solo se da con esquizofrénicos, es decir, que no es una prueba evidente de poseer dicha enfermedad. Con relación a la memoria también se han encontrado resultados llamativos. Por ejemplo, las personas con riesgo elevado de desarrollar una esquizofrenia en un futuro, presentan una amplitud de aprehensión en la memoria sensorial visual o icónica reducida respecto a los sujetos de bajo riesgo.

Rasgos de personalidad: las personas con esquizofrenia presentan determinados rasgos a lo largo de su infancia. Se afirma desde esta perspectiva que estos sujetos, cuando son niños, se perciben menos eficaces, con menor capacidad para enfrentarse a aquellas situaciones en que se compromete el esfuerzo personal. Además, suelen ser individuos excitables, con tendencia a dar respuestas ansiosas. Según este modelo, las personas, antes de presentar la crisis, ya manifiestan una personalidad esquizotípica. No se detectan los síntomas propios de la esquizofrenia, pero sí unos rasgos de personalidad que estarían dentro de los desórdenes esquizofrénicos. Los rasgos esquizotípicos son los siguientes:

– Capacidad reducida para las relaciones personales cercanas. Piensan que mantener relaciones con otras personas es algo complicado y les suele resultar desagradable, aunque, al mismo tiempo, se quejan de no tener amigos. Su red social suele reducirse a sus familiares más próximos, y una relación con alguien de fuera de esta red supone un aumento de la ansiedad de la persona.

– Distorsiones cognitivas o preceptúales.

– Comportamiento excéntrico (raro, extravagante)

– Habitualmente hay ideas de referencia (no delirantes), son personas supersticiosas o preocupadas por los fenómenos paranormales, más allá de lo habitual en la sociedad. Suspicaces y considerados por otras personas como “extraños”, ya que no siguen los convencionalismos sociales.

Es cierto que muchos de los sujetos con esquizofrenia han podido presentar rasgos esquizotípicos, lo contrario no es tan verdadero: la mayoría de los sujetos con un diagnóstico de esquizotipia no desarrollarán en su vida un trastorno esquizofrénico ni otro trastorno psicótico.

Estilos de afrontamiento: una vez que se produce el procesamiento cognitivo de la información sobre el medio ambiente, el sujeto debe poner en marcha las estrategias de afrontamiento para o bien resolver las demandas (afrontamiento activo), o para aguantar la situación si es que percibe que no puede cambiarla (afrontamiento pasivo). En este sentido, las persona con esquizofrenia, una vez que se percibe una situación estresante, ponen en marcha unas respuestas de afrontamiento que ellos mismos perciben como poco efectivas, a pesar de que fuesen igual de efectivas para ellos que para un grupo de sujetos sin esquizofrenia. Las personas con esta enfermedad, y las que son vulnerables a desarrollarla presentan un menor locus de control interno que los no vulnerables.

Si se comparan las personas con esquizofrenia paranoide con las no paranoide, se observa cómo los primeros suelen, una vez percibida la situación demandante, negar la aparición del estrés, a pesar de que la activación autonómica aparezca, lo cual sería una forma de afrontamiento pasivo. Sin embargo, los no paranoides suelen presentar pocas respuestas de afrontamiento o carecen de éste, siendo incapaces de afrontar las situaciones y recurriendo al aislamiento, lo que sería más un escape o una evitación de la situación. En general, existe un uso abusivo del afrontamiento pasivo.

Modelo sociológico

Todo modelo sociológico comparte la visión de que la enfermedad mental es producto de una serie de variables externas, que pueden ir de situaciones estresantes hasta de marginalidad o privación de la estimulación normal.

Eventos estresantes: desde mitad de la década de los cincuenta se desarrollaron diversos métodos y técnicas para el estudio de la relación entre sucesos vitales, estrés y enfermedad. Pero no fue hasta final de los sesenta cuando se empezó a evaluar el papel delos sucesos vitales con relación al inicio de la esquizofrenia. Hay tres grandes bloques de estudios:

– Diseños en los cuales los sucesos vitales e inicio de la esquizofrenia se comparan con otros pacientes psiquiátricos (generalmente con alteración del estado de ánimo). Los resultados obtenidos fueron: no hay evidencia de que los sucesos vitales que preceden al inicio de la enfermedad relatados por los esquizofrénicos sean más frecuentes que los relatados por enfermos con otro diagnóstico.. Los sucesos relatados por los pacientes esquizofrénicos fueron menos peligrosos o problemáticos que los relatados por los deprimidos.

– Diseños donde se compara la frecuencia de los sucesos vitales entre personas con esquizofrenia y personas normales. No se obtuvieron resultados concluyentes. Simplemente destacar un estudio que observó que, aún no habiendo diferencias en la frecuencia de sucesos vitales, entre los pacientes con esquizofrenia en el período final de 3 semanas antes de la enfermedad se daba una acumulación de sucesos que no se producía en la población general.

– Diseños donde se comparan sucesos vitales y curso de la enfermedad entre personas con esquizofrenia con y sin recaídas. En general, los investigadores que estudiaron los sucesos vitales y el curso de la enfermedad encontraron más sucesos asociados a recaídas, aunque también observaron pacientes que no relataron sucesos vitales y que recayeron. Entre los pacientes con esquizofrenia crónicos de la comunidad se encontró un elevado número de sucesos en aquellos que tenían un mayor deterioro.

Según las investigaciones expuestas, se descarta la hipótesis de un mayor número de sucesos vitales estresantes remotos que influyan en un aumento de probabilidad en sujeto para desarrollar una esquizofrenia en un futuro. Sin embargo, sí que se encuentra un mayor número de eventos estresantes en las semanas previas al inicio del trastorno, en comparación con la población normal.

Estos estudios presentan algunos problemas metódicos sobre sucesos estresantes (cómo medir lo estresante de un momento, el momento de evaluación, etc.) Pero existe otro problema importante: definir el inicio de la esquizofrenia, esto es importante para determinar los sucesos vitales que puedan precipitar la esquizofrenia y diferenciarlos de aquellos que han resultado de la enfermedad. Además, muchos de los síntomas del trastorno son estresantes (alucinaciones auditivas, delirios de persecución…)

En los últimos años la investigación se ha centrado en el papel del estrés de los sucesos cotidianos: planificar las comidas, tomar decisiones, perder algo, estar solo sin tener nada que hacer o las interacciones sociales debido a la carencia de habilidades sociales. Estos resultados parecen ser alentadores, pero sin esclarecer muchas de las dudas.

Emoción expresada: hace algunos años se llegaba a firmar que la familia era la única responsable de la enfermedad, con lo que el sentimiento de culpa en los familiares se incrementaba. Pero no podían hacer otra cosa, solo llevar de la mejor manera posible el haber sido la causa de la enfermedad mental de su hijo. Diversos autores observaron que había personas con esquizofrenia que eran traídos por sus familiares cuando recaían, y muchas de esas familias tenían unas características comunes a las que denominaron “emoción expresada”: es el conjunto de actitudes de algún miembro de la familia hacia otro caracterizado por:

  • Criticismo: manifestación sarcástica continua de cualquier comportamiento del sujeto, sea lo realizado positivo o negativo.
  • Hostilidad: amplía la crítica anterior implicando una generalización constante. Se critica no tanto la conducta sino a la persona.
  • Sobreimplicación emocional: es un comportamiento que refleja una respuesta emocional exagerada y desproporcionada en el familiar. Implica una conducta sobre protectora de su familiar y de control excesivo.
  • Calor: son aquellas manifestaciones de empatía, comprensión, afecto e interés hacia el paciente.
  • Comentarios positivos: son las expresiones valorativas que implican aprobación o aprecio de la conducta del familiar o de la persona como tal.

Hay una evidencia de que la atmósfera emocional que se genera en el hogar por los parientes importantes para el paciente ejerce una influencia significativa en la aparición de los síntomas. Existe una clara interacción entre los hechos vitales y las actitudes emocionales de los familiares en el período anterior al inicio de la esquizofrenia. Parece ser que una mala emoción expresada produce un estrés suficiente, de manera que el inicio o la recaída de la esquizofrenia está asociado a una alta emoción expresada o a sucesos vitales independientes.

Para concluir, decir que los estudios experimentales no han determinado aún si la emoción expresada es una reacción de adaptación posterior a la situación de enfermedad o es un estilo familiar.

Otras variables sociales y ambientales: este modelo se basa principalmente en la diferencia de incidencia y prevalencia de la esquizofrenia en distintos grupos de población (clases sociales desfavorecidas, menores niveles educativos o vivir en las urbes). Es evidente que los factores sociales influyen en el inicio del trastorno. Sin embargo, la mayor prevalencia del trastorno esquizofrénico en las clases sociales más desfavorecidas o en emigrantes puede considerarse como causa de la esquizofrenia o como efecto. Por ejemplo, ser de una clase social desfavorecida puede suponer un acceso restringido a una serie de oportunidades y una menor capacidad económica para afrontar los problemas (infecciones, inadecuada alimentación, deficiente cuidado de la salud…), además de la discriminación social, escasa educación o situaciones frecuentes de abuso, que pueden facilitar la aparición de una crisis. Pero también se podría decir que el enfermo y su familia van descendiendo de clase social por la situación generada por propio trastorno.

by AC PSICOLOGÍA


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