¿Cuánto sexo es lo normal? / ¿Cuánto es suficiente? / ¿Cómo se decide eso? ¿Qué es sano?

Respuestas: depende de ti, de ti y de ti.

Quizá te haya sentado como un jarro de agua fría. Te entiendo, quieres cifras, datos que en el tema del sexo en su mayoría suelen ser fingidos ¿que te avalen y tiren por tierra sus quejas por o coartadas para no hacerlo? Eres humana/o y quieres explicaciones, saber a qué atenerte. ¡Qué mal llevamos la incertidumbre!

De acuerdo, por darle una vuelta de tuerca más que no quede. Formularé las preguntas de otra forma a ver si llegamos a alguna parte:

¿A qué frecuencia se le podría considerar poco sexo? ¿O a cuánta se le podría juzgar mucho?

A la primera interrogante, podríamos contestar que, para ti, sería igual a hacerlo una vez menos de lo que te apetece y, para tu pareja, hacerlo una vez menos de lo que le apetece; y con la segunda interrogante -¿adivinas la respuesta?-, pasaría tres cuartos de lo mismo: una vez más de lo que deseas o una vez más de lo que desea tu cómplice.

Y como no coincidís (¡no solemos hacerlo!), tú verás: o sabéis negociar y llegar a un acuerdo, o ninguno estará contento, porque salvo que juntos o por separado hayáis encontrado soluciones (léase, relación abierta o infidelidad), ambos padeceréis la misma cantidad de sexo. Y si escribo padeceréis es porque ninguno de los dos se sentirá cómodo con el ratio.* Por lo tanto debéis olvidar el fenómeno de la espontaneidad, que como tal no existe. El sexo en pareja, se negocia, se aprende, y se disfruta. Después de estos pasos la espontaneidad surge, pero antes debéis saber: ¿Qué?/ ¿Cómo?/ ¿Cuándo?/ ¿Dónde?/ ¿De qué manera?/ ¿Cómo nos gusta?/ ¿En qué horario?/ ¿Cuántas variaciones hacer?/

Lo siento, expondré la verdad: no existe una frecuencia sexual ideal, ni tampoco se puede decir que hacerlo X veces a la semana o al mes es poco o mucho. Tú puedes considerar estupendo cuatro encuentros al mes, tu pareja pensar que lo adecuado es dos semanales y su mejor amiga, no conformarse con menos de uno al día. Es decir, cada persona tiene una sexualidad propia, y fijarse en la del resto o la estadística es un error. La sexualidad es como la personalidad, es individual y única. La cifra de veces ideal; es aquella que tú desees si estas soltera o soltero y la que hayáis negociado en pareja y sea placentera para los dos.

Calidad 

Dicho esto, otra cosa crucial es: la calidad de una relación no depende de la frecuencia sexual, sino de cómo percibimos y sentimos (ambos) los encuentros, es decir; de cuánto nos satisface cómo se desarrollan y de la calidad de los mismos. De nada sirve ser unas máquinas sexuales si después no sentís el calor del otro o la satisfacción. De nada vale que estéis en una orgia diaria si después os sentís solos y poco deseados o valorados.

El sexo no es sano cuando se convierte en una adicción, donde lo único que importa es consumir sexo o tener relaciones sexuales de forma continua, tratando al otro como un objeto con el fin de experimental un placer momentáneo. Esto se nota sobre todo cuando solo se busca cantidad y cantidad pero no hay una sensación de calidad sexual.

El resto del sexo es sano.

By AC Psicología / Javier Aparicio

Categorías: Sexología

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